5 trucos para usar pañales de tela con recién nacidos

  
Si tenéis bollito en el horno y os estáis planteando usar pañales de tela desde el primer momento o simplemente ya estáis seguros, no os perdais estos 5 consejos para pañalear con vuestro bebé desde su nacimiento.

Ante todo no os presionéis. Tener un recién nacido (sobre todo si es el primero) puede ser abrumador, y se debe anteponer el bienestar de la familia a los pañales de tela. Podéis empezar poco a poco, usando algunos pañales de tela al día, no en todos los cambios, e ir aumentando el porcentaje según os sintáis más cómodos.

1- Las cacas líquidas a la lavadora. Sí, como lo leéis; a no ser que sea una caca abrumadoramente enorme podéis echar directamente el pañal a la lavadora. Los lactantes hacen unas cacas amarillas líquidas que se quitan muy fácilmente. Hasta los 6 meses aproximadamente que empiezan con la alimentación complementaria sus caquitas no suelen variar (sólo en cantidad). Cuando empiezan la AC ya es otra cosa.

2- Pañales para recién nacidos, nada de unitallas. Los pañales unitallas qudan fatal a la gran mayoría de recién nacidos; no les ajustan bien en las piernas, abultan muchísimo y les sobra tela por todas partes. Aunque te lo vendan “desde el nacimiento” es mucho mejor por optar por algún sistema sencillo de talla de recién nacido (gasas y cobertor, por ejemplo) que no requiera mucha inversión ya que a los tres o cuatro meses ya tendrás que cambiar de talla. Es mejor así porque la gente que empieza con unitallas desde el nacimiento de suele desanimar al ver los malos resultados, lo mal que quedan o lo incomodo que está el pobre bebé.

 
 
3- Gasas, tus mejores aliadas. Baratas, fáciles de limpiar, rápidas de doblar (si optas por un plegado sencillo, porque los hay bastante complicados, de todo se hace un arte) y secan rapidísimo. Los sistemas de absorbente sencillo (gasa o absorbente rectangular común) y cobertor tipo Capri o Milovia son muy fáciles de usar y no requieren mucha inversión ya que el cobertor se puede usar en el siguiente cambio si no esta manchado (si esta un poco manchado se lava y seca muy rápido para volverlo a usar lo antes posible y no tener que comprar tantos).

4- Noches sencillas. Te1 para las noches. Pocos recién nacidos saben lo que es dormir una noche del tirón. A tantos despertares acompañan muchos cambios de pañal, y qué queréis que os diga, pero en mitad de la noche, medio dormidos, lo más fácil es poner un pañal sencillo. Yo opté por usar pañales todo en uno para las noches y así no tener que preocuparme por doblar gasas o ver si el cobertor estaba sucio para reusarlo. Mis favoritos para las noches fueron los Teeny Fit, que con su sistema de velcros los hacía fáciles de poner por la noche, medio a oscuras y zombi de sueño.

5- Pijamas y pantalones amplios. Los pañales de tela abultan más que los pañales desechables, es algo que no me canso de repetir. Y es algo a tener en cuenta a la hora de vestir a nuestros recién nacidos. Esos petos/monos/pijamas completos tan chulos se quedaran pequeños antes de lo que esperamos. Para vestir a los bebes es mejor hacerlo con ropa amplia y cómoda, y usando pañales de tela mejor que sea aún más amplia. ¡Los pantalones bombachos o los pantalones sarouel pueden ser vuestros mejores aliados!

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5 razones para pasarse a la tela

  
Esta es una de las preguntas que más me hacen, ¿por qué usas pañales de tela?, tanto en persona como a través de mensajes y emails al correo del blog. Es una pregunta relativamente fácil de contestar, pero cuya respuesta puede variar con el paso del tiempo.

Comencé a usar pañales de tela cuando mi hija tenía más de 18 meses y la verdad es que al principio los usaba porque eran muy chulos y me agradaba la idea de no tener que gastar tantos pañales desechables, que son tan caros y huelen tan raro, pero con el paso del tiempo y con el nacimiento de las dos pequeñas mis motivos fueron cambiando.

  1. Económico. Los pañales de tela suponen un ahorro muy grande. Normalmente echa para atrás el desembolso inicial, no es como ir comprando pañales desechables mes a mes, de forma que el bolsillo sufra menos, pero a la larga compensa. Cuando nacieron las peques, ya conocía mucho más sobre el mundo del pañal de tela e invertí 250€ en pañales de recién nacido para los 3-4 primeros meses. Cuando dejaron la talla de recién nacido revendí los pañales, que estaban en muy buen estado y recuperé cerca de 180€. Lo que supuso una inversión de 70€ en pañales de tela más 9€ en jabón específico. Si hubiera usado desechables solo hubiera gastado 1 paquete diario de 20 pañales (4,65€) x 92 días= 427,8€. Sé que no he tenido en cuenta el gasto de agua y luz, pero os aseguro que sólo notamos una subida de 5€ en el agua cada dos meses. ¡89€ contra 427€ me parece un gran ahorro! Después de dejar la talla RN atrás pasamos a usar los que tenía de mi hija mayor (12 pañales en total), y subimos la cifra a 60 para las dos pequeñas.   
  2. Ecológico. Siguiendo con el cálculo de los 3 primeros meses mis hijas hubieran engrosado el vertedero sólo los tres primeros meses con 1840 pañales. Quiero recalcar que esto ¡sólo los tres primeros meses! Esto da que pensar. No sólo es la basura generada, también son los árboles cortados para su fabricación, el cloro usado para blanquear y otros contaminantes que desconozco. Muchos pañales de tela están fabricados bajo controles para que el impacto medioambiental sea el mínimo, están confeccionados con materiales biodegradables, de cultivo ecológico y con un trato justo a sus trabajadores (digo muchos porque algunos dejan bastante que desear).
  3. Estético. ¿Quién puede resistirse a un pañal estampado de vivos colores, con arcoiris, coches o personalizado con el nombre de nuestra prole? Si lo comparamos con un pañal de plastiquete con un Winnie THE POO desvaído impreso yo sé con cual me quedo.   
  4. Logístico. Tener tres hijas no es sólo un cometiempo increíble, también es un comeespacio. Si juntamos el no tener casi tiempo para ir a comprar cantidades ingentes de pañales con la carencia de espacio para almacenarlos nos juntamos con una de esas paradojas que hacen explotar universos. Ya delego mi compra a una vez al mes y a través de internet, no quiero tener que comprar tres cajas a la semana de pañales para tenerlas tiradas por el suelo. Mis pañales de tela ocupan un cajón en un mueble y tres baldas pequeñas laterales, son tendidos en los típicos pulpos de Ikea que no ocupan casi espacio, menos cuando pongo uno en la ventana si han quedado manchas. Mi madre me suele criticar diciendo que pongo muchas lavadoras, que ocupan mucho sitio, que me impiden lavar la ropa… Pero cuando sois 5 en casa 2 ó 3 lavadoras extra a la semana no molestan, un tendedero colgado en un extremo de la terraza no ocupa espacio y un cajón si que ocupa, pero más ocupan 3 cajas de cartón a un lado del pasillo. Y un cubo de basura con 12 pañales diarios tampoco es que haga mucha gracia, sobre todo si están cagados. 

Estos son mis cuatro motivos por los que uso pañales de tela, pero sé que hay mas familias que sufren otros problemas y que los pañales de tela han sido de gran ayuda en estos casos:

  • De salud. Hay muchísimos bebés con piel atópica que han sufrido las consecuencias de la cantidad de químicos usados en los pañales desechable en sus propias, nunca mejor dicho, pieles. Las alergias, irritaciones, quemaduras y llagas que sufren los bebés al usar pañales desechables se han visto drásticamente reducidas al comenzar a usar pañales de tela. Si la piel de tu bebé sufre tanto con los pañales desechables, usar pañales de tela puede ser muy beneficioso para su salud. A parte de esto, los pañales desechables no transpiran, por lo que la temperatura dentro del pañal puede ayudar a la aparición de heridas. Este recalentamiento afecta también a los niños (sobre todo) ya que tanto calor no es bueno para sus genitales. Por suerte mis hijas no sufren ninguna alergia de este tipo y las irrito sinse que han sufrido son las comunes por diarreas y cacas ácidas.

Si aún no te has decidido a usar pañales de tela espero que este artículo te de el empujón citó que te falta. Puedes usar pañales de tela por los motivos que quieras, tal vez sean motivos económicos y tus pañales no sean los más preciosos, pero ahorrarás mucho dinero. Tal vez uses pañales de tela por motivos de salud, entonces tu bebé estará más sano. A lo mejor los usas solo por estética, entonces tu bebé estará monísimo. Sea cual sea tu motivo lo harás porque deseas lo mejor para tu bebé, y eso es lo que más cuenta.

Lanolizar cobertores de lana

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Los cobertores de lana con “todos los cuidados” que requieren nos pueden dar un poco de miedo. A mi me pasaba eso, temía cargármelos y por eso tardé en animarme a usarlos. Aunque son prendas delicadas realmente son facilísimos de usar y de cuidar.

Un cobertor de lana está tejido en lana 100%. Los hay de lana tejida o de lana interlock, y ambos se lanolizar de la misma manera.

Los pasos a seguir son muy sencillos y muy fáciles de recordar una vez te lanzas a intentarlo; y te animo a hacerlo porque los cobertores de lana os van a enamorar a ti y a tu bebé por lo cómodos que son tanto de llevar como de usar.

Para comenzar a lanolizar necesitas lo siguiente:

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  • Lanolina. Puede ser lanolina pura 100% específica para usar con cobertores de lana para pañales de tela o lanolina que se use para cualquier otra cosa como para cuidar la piel. Yo uso la Lanolina de Medela Purelan que se usa para las grietas en los pezones durante la lactancia. Y funciona perfectamente.
  • Jabón para bebés. Un jabón para lavar ropa de bebés sirve. Sólo vas a necesitar una gotita.
  • Un bote con tapa. Sirve cualquiera que no sea muy grande y tenga tapa que cierre bien para que al agitar no se salga el líquido.
  • Un barreño. Para lanolizar un par de cobertores te sirve uno de 10-12 litros.

Una vez tienes todo lo necesario sólo tienes que seguir los siguientes pasos:

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  • Calienta un poco de agua en el bote. Tiene que estar muy caliente, pero no hace falta que esté hirviendo. Ante todo ten cuidado con  no quemarte.
  • Echa un poco de lanolina en el agua caliente. Con un pegote del tamaño de un garbanzo servirá. No te preocupes si te pasas un poco. Si te pasas muchísimo tal vez sea buena idea añadir después más agua al barreño. La Lanolina se irá derritiendo y parecerá un poco de mantequilla derretida sobre el agua.

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  •  Añade un par de gotas de jabón líquido para lavar ropa de bebés o ropa delicada. Esto hará que se pueda mezclar bien la lanolina con el agua y el jabón y quedará uniforme.
  • Agita bien la mezcla. Ten cuidado de que no se salga porque el agua estará muy caliente y el vapor de agua puede hacer que la tapa salte si no está bien cerrada. Deberá quedarte un líquido blanquecino. Si el bote tiene demasiada espuma es que tal vez hayas echado mucho jabón. Para la próxima vez prueba a echar un poco menos.

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  • Vierte el contenido del bote en el barreño de agua fría o templada (templada tirando a fría si simplemente no te quieres congelar las manos) poco a poco y después remueve para que quede todo bien mezclado. Si ves que la mezcla no queda bien líquida y hay pegotes blandos de lanolina flotando en el agua (pegotes gordos si son muy pequeñitos no pasa nada) tendrás que volver a repetir el proceso porque no se mezclará bien y quedarán grumos en el cobertor.

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  • Introduce los cobertores de lana dados la vuelta (lo de dentro para fuera) y empápalos bien. puedes masajearlosun poco para que el agua con la lanolina y el jabón entre bien entre los hilos tejidos y entre las fibras. Una vez bien empapados puedes ir girándolos y dándoles la vuelta como si fueran filetes para que todo quede bien impregnado.

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  • Déjalos en remojo varias horas. Puedes dejarlos 3 ó 4 horas, incluso toda la noche si te apetece. Yo he probado dejándolos 3 horas y otras veces toda la noche. El resultado es prácticamente el mismo. Es cierto que quedan más impregnados cuantas más horas los dejes, pero la diferencia no es mucha.

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  • Escúrrelos bien con una toalla una vez haya pasado el tiempo que hayas decidido dejarlos en remojo. Para escurrirlos extiende una toalla, coloca el cobertor sobre ella y enrolla la toalla como si estuvieras haciendo una crepe. Puedes hacer un poco de presión en la toalla para que empape bien el exceso de agua. ¡Nunca los retuerzas ni los sacudas porque se deforman!
  • Déjalos secar en horizontal y una vez secos ya habrás acabado. Si tu cobertor es nuevo (nunca antes lanolizado) tendrás que repetir el proceso 3 ó 4 veces más (incluído el paso de dejarlo secar) para que esté listo para usar. Si tu cobertor ya estaba lanolizado y sólo haces un lanolizado “de recuerdo” entonces sí que habrás acabado.

Ahora te voy a decir unos cuantos trucos para lanolina aún mejor:

Para estar seguros de que el agua tiene la suficiente lanolina mete la mano y después frota los dedos. Si notas una textura un poco extraña, como si te hubieras encerado los dedos, es que está todo bien hecho; el agua y la lanolina se han mezclado bien y de forma uniforme.

Si estás lanolizando por primera vez y quiere saber cuándo está listo tu cobertor para ser usado sólo tienes que tocarlo después de que se haya secado: con cada ciclo la textura del cobertor se irá volviendo mas suave y encerada. A la cuarta o quinta vez que repitas el lanolizado puedes echar unas gotas sobre el cobertor (dado la vuelta) y si quedan sobre el tejido sin que se absorba es que ya está listo 😉

Espero que esta guía te sirva y que te animes a usar cobertores de lana.